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Una mirada diferente a las estadísticas sobre COVID- 19

Updated: Feb 28, 2024

por Katia Gil de Lamadrid Pesant





En lugar de publicar las estadísticas en valores totales, sería útil que se presentaran las tasas específicas de mortalidad por cada 100,000 habitantes. El cuadro que emerge para Puerto Rico es un alivio, escribe Katia Gil de Lamadrid.


Nadie imaginaba que con el desarrollo científico-técnico obtenido, fuéramos impactados a nivel

global por un virus sumamente contagioso, para el que no existieran medicamentos, vacunas y

apenas información de como este afectaría la salud de las personas contagiadas. En esta región

del planeta tuvimos las primeras noticias en diciembre de 2019 de la existencia de un virus

(SARS- CoV- 2) reportado en la provincia de Hubei, en China y que provocaba la enfermedad

luego denominada, COVID -19. En la actualidad y luego de que se controlara el brote en China y en Europa, se está expandiendo con mucha fuerza en América, en el Sudeste Asiático y en

Oriente Próximo.


Analizando la información publicada en varios medios de comunicación, me ha llamado la

atención, la manera en que se reporta las estadísticas del COVID -19. En la casi totalidad de

países se publican las estadísticas en valores totales, lo que resalta los altísimos números que se

han reportado en los países europeos y más recientemente en Estados Unidos y Brasil. Sería útil

que se presentaran las tasas específicas de mortalidad por cada 100 000 habitantes. La misma se deriva de dividir el número de fallecidos entre la población total de ese país y el resultado se

multiplica por cada 100 000 habitantes.


Para efectos de comparaciones en el tiempo y en el espacio, es muy poco informativo comparar,

cuando existe una diferencia notable en el tamaño de la población, los números absolutos o

totales de fallecimientos entre los distintos países. Recordemos que hay unas diferencias

notables en cuanto al número de habitantes, por países. También hay que tener presente que no

hay uniformidad en la manera de recopilar esta información en los diferentes países (algunos

países han incluido solo los que fallecen en los hospitales, otros han sumado los que han

fallecido en las residencias de ancianos o centros geriátricos). Utilizando el dato de la tasa de

mortalidad por cada 100 mil habitantes, veríamos que ocuparían una posición diferente. Bajo

esta óptica, la lista de los países que tienen tasas de mortalidad, debido al COVID-19, por encima de los 10 fallecidos por cada 100 000 habitantes queda de esta manera: Bélgica (80), España (60), Italia y Reino Unido (ambas con 54), Francia (42), Suecia, que ha tenido su política de manejo de la epidemia muy distinta al resto de los países: el gobierno solo ha prohibido las

aglomeraciones publicas de más de 50 personas, solo ha cerrado las instituciones de educación

superior y ha sugerido a los trabajadores que trabajen desde sus hogares se ha destacado también por su alta tasa de mortalidad (38) , le siguen los Países Bajos (34) , Estados Unidos (29 por cada 100 mil habitantes, siendo hoy el país con el mayor número total de fallecidos, más de 100 000 ) y Canadá (17) Esta data corresponde a la publicada el 27 de mayo.


Puerto Rico (según mis cálculos y en base a los estimados de población de 2018) tiene una tasa

de mortalidad de 4.037 por cada 100 mil habitantes, según la data de las muertes por COVID-19 del Departamento de Salud, correspondiente al 27 de mayo, de 129 fallecidos. Definitivamente conocer este dato, es un alivio dentro del ambiente de incertidumbre que estamos viviendo.


Hay que tener en cuenta que la diferencia en la tasa de mortalidad varía, en dependencia de

múltiples factores. entre los que se destacan: el factor demográfico, específicamente la estructura

por edad, los países desarrollados, por ejemplo, tienen altos por cientos de población envejecida.

A su vez incide el estado de la infraestructura de los sistemas de salud, entiéndase de los recursos

con que cuenta el sistema hospitalario que es un elemento muy importante y por supuesto, la

disponibilidad (cantidad y calidad) de pruebas o test para el diagnóstico.


Me llama también poderosamente la atención, la distribución del número de casos positivos por

cada 10 mil habitantes por municipios, pese a que lo que se resalta en los medios de

comunicación es el número de casos por Regiones de Salud. Si nos fijamos en la distribución por

municipios del número de casos positivos a COVID – 19 por cada 10 mil habitantes (con fecha

del 17 de mayo) resaltan dos municipios, con números por encima de 8 casos positivos por cada

10 mil habitantes. Estos son Guaynabo y Guánica. Contradictoriamente el primero es el

municipio de menor vulnerabilidad social (según el Índice de Vulnerabilidad Social creado por

Inteligencia Económica) debido a su baja tasa de pobreza, a sus altos ingresos per cápita, y la

baja tasa de desempleo, entre otras características.


En el caso de Guánica, es el municipio de mayor vulnerabilidad social de Puerto Rico, debido a

su falta de actividad económica, a sus altos niveles de pobreza y bajo ingreso per cápita. Me

pregunto, con esta información en nuestras manos, ¿a dónde realmente es que deben dirigirse los

recursos, para atenuar el impacto sea económico, social o psicológico de esta epidemia?

Concluyo planteando que no podemos bajar la guardia, es una responsabilidad individual tomar

las medidas preventivas, de manera tal que podamos disminuir la cadena de contagios y podamos regresar a la “normalidad”, aunque en lo adelante, definitivamente nuestro comportamiento social no será el mismo.





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